Luis Enrique

“Estoy viviendo un reencuentro con la gente que ha apoyado mi música y le gusta lo que hago. El público sabe que siempre me he mantenido en constante evolución”, afirma Luís Enrique, en un momento donde su nuevo álbum “Ciclos” muestra la gama de sus habilidades musicales y el regreso del artista nicaragüense al género de la salsa. “En ése álbum está mi esencia y la enseñanza que me ha entregado el género en todos estos años”, agregó.

 

El cantautor ha sido un visionario desde sus primeros días en la música. “Llegará el momento”, comenta, “en que los artistas podremos hacer música por lo que sentimos, sin estar limitados por uno u otro género”, reconoce el cantautor.

 

Desde que dejó su tierra en 1978, llevó consigo el ritmo de su tradición y su gente, que hoy siguen enriqueciendo la carrera. “Estoy regresando a la esencia de ser cantautor y músico, buscando nuevas maneras de decir las cosas que uno siente y escribiendo en el pentagrama la fusión de los ritmos que se pueden lograr y nos enriquecen a todos. También cantar con lo que me di a conocer, la salsa, un género que me es afín y que me ha aportado tantas satisfacciones”, relata el artista.

 

Su nuevo disco titulado “Ciclos”, bajo la producción del multiganador de Grammys Sergio George, es una muestra del deseo de Luis Enrique de lograr una obra que sume las tradiciones más básicas de la salsa, pero con la sonoridad actual y todas las frecuencias que ha ido ganando el género con los años.  “El mundo ha cambiado, pero la inspiración parte de las experiencias vividas, eso es lo que uno tiene que contar, de leer un libro o de conversar. Somos una especie de cronistas de la vida”, explica al asegurar que encontrar música para su repertorio nunca le es difícil, desde buscar armonías hasta contar historias.  Incluso su aporte a la salsa fue desde esta concepción. “Llegué al género cuando comprendí que se podía hacer música para bailar, sin sacrificar un buen mensaje”, cuenta, reconociendo que fue Rubén Blades el artista que le mostró el camino.

 

Desde su infancia en Managua, rodeado de una familia donde la música era primordial, su interés por innovar y crear estaba latente. Entusiasmado en desarrollarse, se instala en Estados Unidos desde el año 1978, mudándose a la ciudad de Los Ángeles. Inspirado por la música del jazz y el rithm and blues americano, fue agregando nuevos sonidos a sus composiciones. “Mi norte es seguir mi intuición, siempre he requerido de ella para mis decisiones”, reconoce.

Y así es como dejó que la vida se encargara de mostrarle los pasos a seguir y todos los caminos lo llevaron a la salsa. Se presenta en la ciudad de Miami en una audición para ser la voz líder de un grupo salsero y el demo que grabó esa tarde en que descubre su conexión con la música tropical, se convierte en su primera producción discográfica en Estados Unidos: “Amor de medianoche”, editado en 1987 por Sony Discos.

 

De allí, lo demás, es historia conocida por millones de personas que a través de Iberoamérica han admirado su arte. Su imagen, alejada de los estereotipos de la salsa, se ganó la atención de nuevas audiencias, enriqueciendo el género y ganándose el apodo de “El príncipe de la salsa”.

 

Otro de los momentos que fueron importantes de mi carrera fue la llegada a Puerto Rico”, rememora.  Fue en 1988 cuando la Isla del Encanto se convierte en su segunda patria. En esta generosa tierra graba la segunda producción titulada “Amor y alegría”, con éxitos inmediatos como “Desesperado”, “Tú no le amas, le temes” y “Compréndelo”.  “Muchas personas en América Latina piensan que soy puertorriqueño”, dice con orgullo.

 

Desde aquí, la carrera de Luís Enrique gana solidez y sus nuevos discos se convirtieron en números uno en ventas: “Mi mundo”, “Luces del alma”, “Una historia diferente”, “Luis Enrique Live”, “Dilema” y “Luis Enrique”, además de una docena de producciones grabadas en Costa Rica, Venezuela, México y Nicaragua.

 

Su talento también brilló en producciones de otras estrellas como “Abriendo Puertas”, el disco de Gloria Estefan, donde interpretó instrumentos de percusión del clásico “Mi tierra”. “De hecho, en ese tema, el primer sencillo y gran hit de ése disco, tuve el placer de realizar la introducción con las tumbadoras”. Por otra parte, también trabajó como instrumentista en la canción “María” interpretada por Ricky Martin, y en producciones discográficas para Chayanne, Arturo Sandoval, Alex Acuña y Collective Soul, entre otros.

 

Más allá de los constantes reconocimientos del público, representados en los varios discos de oro y platino que ha recibido a lo largo de su carrera, ha sumado cuatro nominaciones para los premios Grammy americanos, cinco premios “Lo Nuestro”, dos premios Ronda en Venezuela, así como los reconocimientos de los premios Huaco de Panamá, TV y Novelas de México y Colombia, premios Aplausos, los reconocidos ACE y ASCAP en Estados Unidos.

Su popularidad le permitió, además, llegar a la actuación, estelarizando la novela “Al son del amor”. En medio del éxito conseguido por este rol, graba “Génesis”, una producción que lo acerca al género pop, trascendiendo las barreras que impone el haber sido consecuente con un estilo y finalizando su relación con Sony Discos.

 

Con Polygram Latino como nueva casa de discos, dos años más tarde, lanza “Timbalaye”, dejando ver la madurez conseguida por el paso del tiempo, tanto como compositor, intérprete y productor, y permitiendo que la influencia afrocaribeña que había recibido se volcara en sus composiciones.

 

Con el nuevo milenio y luego de cinco años, graba otra vez salsa de una manera innovadora, fresca, con un ritmo que le es propio y estrenando su propia disquera: Chazz Music, distribuida por WEA Latina. Así, el artista se compromete en su totalidad con sus álbumes: nace “Evolución” (2000) y luego “Transparente” (2002), cumpliendo roles de productor, autor, arreglista, músico e intérprete y valiéndose del reconocimiento de sus pares en la música. Más tarde, “Dentro y Fuera” (2006), “una forma de recordar que más allá de cómo se defina alguien o a algo, al final, uno siempre termina dentro de uno mismo, haciendo una comunión interna”, explicó.

 

En el 2009 vuelve a reinventarse, poniendo toda su pasión en una nueva producción bajo el sello Top Stop Music que refleja su verdadero ser. “El disco es rico porque sus textos hablan de mí, de mi gente, de mis amigos, de mi entorno”, define.“Yo no sé mañana”, compuesto por Jorge Luis Piloto y Jorge Villamizar (ex vocalista del grupo Bacilos), es su primer sencillo, y viene a ser una buena muestra del espíritu del disco. Lo acompañan otras tantas composiciones de la autoría del mismo Luis Enrique, Carlos Varela, Amaury Gutiérrez y Fernando Osorio, entre otros.

 

El cantautor ofreció un concierto privado recientemente en la ciudad de Miami, con todo el cancionero de “Ciclos”, el cual se editara en DVD para distribuirse junto al álbum. Igualmente, hace poco, el salsero fue elegido por ESPN para interpretar el tema oficial del Clásico Mundial de Béisbol transmitido por esta importante cadena y así representar el sentimiento del fanático latino por este deporte.

 

El cantante nicaragüense dice sentirse honrado por éste y los últimos acontecimientos que han ocurrido en su carrera, en la que dice haber dado un paso adelante con el feliz regreso que marca este nuevo disco que resume toda su experiencia.

 

Con este lanzamiento vuelve a brindar su talento en geniales composiciones que lleven, más que buen ritmo, un mensaje inscrito y, sobretodo, afianza su bien ganada distinción en el ruedo que lo reconoce como “El príncipe de la salsa”.

 

Fuente: luisenriquemusic.com

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